Pausa en la guerra: el Brent cae a 86 y Omán busca acuerdo en Ormuz
EEUU e Irán paran los bombardeos y Omán propone un mecanismo para Ormuz; el Brent cae de 99 a 86. Los hutíes siguen atacando a Arabia Saudí.

Cinco días después de que el Brent rozara los 100 dólares en el peor momento de la crisis, el mercado ha dado un vuelco tan rápido como el propio conflicto. EEUU e Irán han pausado los bombardeospor segunda noche consecutiva, el sultanato de Omán trabaja en un mecanismo regional para reabrir Ormuz con tasas voluntarias, y el barril de Brent se ha desplomado desde los 98,50 dólares del 23 de julio hasta los 86,58 dólares de este 28 de julio, la mayor caída diaria desde abril. En España, la gasolina 95 retrocede a 1,65 euros/litro, pero el diésel sigue caro: 1,74 euros, once céntimos por encima de hace una semana.
La tregua, sin embargo, es frágil. Mientras Trump e Irán detienen los ataques aéreos, los hutíes siguen golpeando la infraestructura petrolera saudí en el Mar Rojo, el tráfico por Bab el-Mandeb apenas recupera niveles de cuatro días atrás, y un tercer frente se ha abierto cuando Ucrania atacó un buque iraní en el Mar Caspio, matando a un marinero. En este análisis repasamos los cinco días que han cambiado el escenario, el plan de Omán, los precios reales del surtidor a 28 de julio y los tres escenarios para lo que queda de verano.
La pausa de los bombardeos: doce noches de fuego, dos de silencio
El cambio más decisivo de la semana no vino de un campo de batalla, sino de una sala de negociaciones. El sábado 26 de julio, EEUU detuvo sus ataques aéreos contra Irán por primera vez tras doce noches consecutivas de bombardeos del CENTCOM. El domingo 27, la pausa se extendió a una segunda noche. El embajador de EEUU ante la ONU, Mike Waltz, declaró a NBC que el alto el fuego respondía a conversaciones en curso entre ambos países. El presidente Trump, en sus redes, habló de una «buena posibilidad» de un acuerdo con Irán.
Pero la lectura de Teherán fue muy distinta. El Ministerio de Asuntos Exteriores iraní afirmó el lunes que no hay negociaciones en marcha con Washington y que el país «nunca permitirá que EEUU determine el momento de la guerra y la paz». Medios estatales iraníes citaron una fuente que aseguraba que Irán controla el estrecho de Ormuz, la misma frase que heló a los mercados hace dos semanas. La divergencia entre la narrativa de Washington y la de Teherán es la principal razón por la que los mercados celebran con cautela: el barril cae, pero no se hunde.
Reuters, citando fuentes de la mediación, apunta que los mediadores de Qatar y Paquistán presionan a ambas partes para volver a un acuerdo de alto el fuego interino que colapsó tras los intercambios de fuego de mediados de julio. La diferencia con anteriores intentos es que ahora hay un actor con credibilidad suficiente para poner algo sobre la mesa: el sultanato de Omán.
Omán entra en escena: un mecanismo regional con tasas voluntarias
El 28 de julio, Reuters confirmó que Omán ha presentado a Irán una propuesta para un mecanismo regional conjunto que gestione el estrecho de Ormuz con un sistema de tasas voluntariaspara los buques en tránsito. Bajo el plan omaní, Irán no ejercería el control unilateral del estrecho, sino que lo compartiría con los países ribereños del Golfo. Fuentes del Golfo señalaron que la propuesta cuenta con respaldo regional, y el ministro de Exteriores iraní, Abbas Araqchi, conversó telefónicamente con sus homólogos saudí y omaní la noche del lunes para abordar la seguridad de Ormuz.
La iniciativa no surge de la nada. A principios de junio, Irán y Omán ya exploraban un esquema de cobro de servicios para los buques que cruzaran el estrecho, una idea que antes de la guerra no existía: los buques mercantes transitaban Ormuz sin pagar peaje alguno. La guerra lo cambió todo. Cuando Trump propuso el 13 de julio un 20% de tasa sobre la carga de Ormuz como «guardián del estrecho» y lo rectificó al día siguiente, abrió la caja de Pandora: si alguien va a cobrar por el paso, ¿quién legítimamente puede hacerlo? Omán ofrece una respuesta regional frente a la pretensión unilateral de EEUU y el control de hecho de Irán.
Para el mercado del crudo, el plan omaní es la primera señal concreta de una salida diplomática al bloqueo. La ONU, a través de su agencia marítima, se opuso a cualquier tasa en estrechos, pero el plan de Omán las hace voluntarias, esquivando esa objeción. Si la propuesta avanza, Ormuz podría reabrirse bajo un paraguas regional en lugar de bajo control militar de una sola potencia. Es la diferencia entre una solución duradera y un alto el fuego frágil.
El Brent se desploma: de 99 a 86 dólares en cinco días
Los números de esta semana son el espejo inverso de los de hace cinco días. El Brent, que el 23 de julio cerraba por encima de los 98,50 dólares, encadenó tres sesiones de caída y este 28 de julio cotiza en 86,58 dólares, según Trading Economics. La caída acumulada supera el 12% en cinco jornadas, y el viernes 26 se registró el mayor desplome diario desde el 17 de abril: un 8,7% en una sola sesión, cerrando en torno a los 88 dólares. El WTI, la referencia estadounidense, siguió la misma trayectoria, y el gas natural europeo también retrocedió.
El detonante de la caída fue doble. Por un lado, la pausa de los bombardeos y la perspectiva de una salida negociada vía Omán. Por otro, según Bloomberg, tanques navegaron hacia un terminal kazajode exportación que había sido interrumpido, aliviando la presión sobre el suministro en un mercado apretado por múltiples frentes. La agencia Macquarie ya ve riesgo de excedente de crudo si se llega a un acuerdo EEUU-Irán antes de las elecciones de medio mandato en noviembre: la prima de riesgo geopolítico se evaporaría y el barril podría caer aún más.
Traducido a euros, el barril pasa de los 88 euros del pico a unos 78 euros hoy. Es un alivio evidente, pero el Brent sigue un 17% por encima del nivel de hace un mes y un 21% más caro que hace un año. La traslación al surtidor, que subió rápido con el Brent en 98, ahora se ralentiza, pero no se revierte a la misma velocidad: el diésel lo demuestra.
El frente hutí no se detiene: la infraestructura saudí sigue en el punto de mira
La pausa entre EEUU e Irán no se ha trasladado al Mar Rojo. Los hutíes de Yemen, aliados de Teherán, continuaron atacando durante el fin de semana la infraestructura petrolera saudí a lo largo de la costa del Mar Rojo. Reuters confirmó que el tráfico por Bab el-Mandeb cayó el domingo tras los ataques a instalaciones saudíes, y recién el lunes 28 repuntó a 28 buques, un máximo de cuatro días, según Kpler. El tráfico por Ormuz, en cambio, sigue en niveles bajos.
El ministro de Exteriores yemení, citado por Reuters desde Riad, fue explícito: los hutíes pretenden replicar la estrategia iraní en Ormuz y aplicar su propio control sobre Bab el-Mandeb. Es la materialización del «segundo estrangulamiento» que ya advertíamos en nuestro análisis del 23 de julio. La diferencia ahora es que, mientras EEUU e Irán negocian, los hutíes no tienen interlocutor ni pausa: su embargo naval contra Arabia Saudí, declarado el 20 de julio, sigue vigente.
A esto se suma que Arabia Saudí respondió con ataques aéreos sobre objetivos hutíes en Yemen, según CNBC. El conflicto, como apuntan varios analistas, se entrelaza cada vez más con otros dos frentes: el saudí-hutí y, sorprendentemente, el de Rusia-Ucrania. La guerra del petróleo de 2026 ya no es solo de dos.
El tercer frente: Ucrania ataca a Irán en el Mar Caspio
El fin de semana trajo un episodio inédito que amplía aún más el mapa del conflicto. El 26 de julio, Irán acusó a Ucrania de atacar un buque comercial iraní en el Mar Caspio, matando a un marinero e hiriendo a otro. Reuters confirmó el ataque y Zelenski señaló que Irán está usando imágenes de satélite rusas para dirigir sus ataques en Oriente Próximo. El ministro Araqchi aseguró que el ataque «no puede quedar sin respuesta».
Ucrania, por su parte, afirmó que el buque transportaba carga militar iraní, según The National. El golpe abre un frente completamente nuevo: el Mar Caspio era hasta ahora una zona al margen de la guerra petrolera, una vía de exportación alternativa para el crudo kazajo y ruso. Que ahora también sea teatro de operaciones cambia el cálculo del suministro. Como apuntó Fortune, «la guerra de Irán se entrelaza cada vez más con dos conflictos: el saudí-hutí y el ruso-ucraniano».
Para el conductor español, el efecto directo es limitado a corto plazo, pero la señal es clara: la prima de riesgo sobre el crudo no va a desaparecer aunque Ormuz se reabra. Hay demasiados frentes abiertos.
España: 92 días de reservas y una dependencia que no cede
España sigue siendo uno de los países más expuestos de Europa a la volatilidad del crudo. La Comisión Europea cifra en más del 70% la energía que consumimos del exterior, muy por encima de la media comunitaria. Aunque el grueso de nuestras importaciones proviene de Nigeria, Argelia y EEUU, el precio del barril es global: si el Brent sube, da igual de dónde venga.
Las reservas estratégicas cubren unos 92 días de consumo, según el Ministerio para la Transición Ecológica. Es un colchón generoso, pero pensado para emergencias concretas, no para disrupciones prolongadas. La buena noticia de esta semana es que, con la pausa de bombardeos y el plan de Omán, el riesgo de un corte masivo se aleja. La mala, que los hutíes no se detienen y que un nuevo frente en el Mar Caspio añade incertidumbre. Puedes seguir las cotizaciones en vivo en nuestra tabla de precios.
Qué precios encuentras hoy en el surtidor español
Los datos del Ministerio para la Transición Ecológica y de los principales portales de precios reflejan un surtidor que empieza a aflojar, pero con el diésel todavía marcado por la subida de la semana. A 28 de julio de 2026, esta es la foto del surtidor:
- Gasolina 95 E5: media nacional en 1,65 euros/litro, dos céntimos por encima de los 1,627 del 23 de julio, pero por debajo del pico de la semana. En Madrid, la gasolina 95 oscila entre 1,48 y 1,91 eurossegún la estación. Las estaciones más baratas de España se mantienen por debajo de 1,34 euros en Las Palmas.
- Gasóleo A (diésel): media de 1,74 euros/litro, once céntimos por encima de los 1,63 del 23 de julio. El diésel ha absorbido con más fuerza el impacto del ataque hutí y la tensión sobre los destilados, y su caída desde el pico es más lenta que la de la gasolina.
- Gasolina 98: se sitúa en torno a 1,79 euros/litro de media, con la opción más barata rondando los 1,48 euros en Las Palmas.
- GLP (Autogas): sigue como la alternativa más asequible, con precios entre 0,92 y 0,98 euros/litro, al margen de la tensión geopolítica.
Las cadenas de bajo coste mantienen precios más contenidos que la media nacional: Ballenoil se mueve en torno a 1,49 euros la gasolina y 1,57 el diésel; Alcampo en 1,46 y 1,55; Petroprix en 1,47 y 1,56; Plenergy en 1,49 y 1,58. La diferencia entre la estación más barata y la más cara de una misma provincia supera los 40 céntimos por litro. Comparar sigue siendo obligatorio, incluso con el mercado en retroceso.
El IVA al 21% y la rebaja escalonada: el alivio fiscal se diluye
No hay que perder de vista que el 1 de julio entró en vigor la vuelta del IVA al 21% con su rebaja escalonada de 15 céntimos en julio, 10 en agosto y 5 en septiembre. Ese mecanismo sigue activo y, con el Brent cayendo, recupera capacidad de frenar la subida. Pero el diésel demuestra sus límites.
El cálculo es contundente. Si el Brent cae 10 dólares (de 98 a 86), eso se traduce en unos 7 céntimos menos por litro en el surtidor después de refino, distribución y fiscalidad. La bonificación de 15 céntimos de julio, sumada a esa caída, debería devolver la gasolina 95 a niveles de principios de mes. Y de hecho lo hace: los 1,65 euros actuales rozan los 1,627 del 23 de julio. Pero el diésel, más sensible a los destilados y a la tensión sobre Bab el-Mandeb, no acompaña la caída: subió once céntimos en cinco días y solo retrocede una fracción. En agosto, con la bonificación reducida a 10 céntimos, el margen de alivio se estrecha. Y en septiembre, con solo 5 céntimos, el conductor asumiría prácticamente todo el impacto si el conflicto vuelve a escalar. El alivio fiscal veraniego tiene fecha de caducidad: octubre.
Tres escenarios para lo que queda de verano
Con Ormuz en proceso de reabrirse vía Omán, los hutíes atacando en el Mar Rojo, un nuevo frente en el Mar Caspio y la rebaja del IVA menguando cada mes, estas son las trayectorias más realistas a partir de los datos disponibles el 28 de julio de 2026:
- Escenario de distensión (optimista): el plan de Omán avanza, Irán acepta el mecanismo regional de tasas voluntarias, los hutíes suspenden su embargo y el alto el fuego EEUU-Irán se consolida. El Brent cae hacia los 78-82 dólares, la gasolina 95 regresa a 1,55-1,60 euros y el diésel a 1,65-1,70. El alivio fiscal de julio y agosto cubre el retroceso. Probabilidad: creciente, pero condicionada a que los hutíes acepten, lo cual no está garantizado.
- Escenario base (el más probable): Ormuz se reabre parcialmente bajo el paraguas omaní, pero los hutíes mantienen su embargo en Bab el-Mandeb y el Mar Caspio sigue tenso. El Brent se estabiliza en 85-90 dólares, la gasolina 95 en 1,62-1,68 euros y el diésel en 1,70-1,78. Las reservas estratégicas europeas no se despliegan. El consumidor nota alivio en gasolina pero sigue pagando caro el diésel. En agosto, con la bonificación del IVA reducida a 10 céntimos, el diésel vuelve a subir. Probabilidad: alta.
- Escenario de escalada: el alto el fuego colapsa (Irán reanuda ataques o EEUU lanza una nueva oleada), los hutíes cierran de facto Bab el-Mandeb, y el Mar Caspio se convierte en un frente más del conflicto petrolero. El Brent repunta hacia los 100-110 dólares. La gasolina 95 regresa a los 1,75-1,85 euros y el diésel a 1,85-1,95, niveles de abril. El Gobierno se ve forzado a reactivar medidas fiscales de urgencia. Probabilidad: reducida respecto a hace una semana, pero no nula, depende de un solo incidente.
El factor decisivo, una vez más, es Ormuz. Pero la diferencia con nuestro análisis del 23 de julio es que ahora existe una vía diplomática concreta sobre la mesa, propuesta por Omán y con respaldo regional. Eso cambia las probabilidades: el escenario base ya no es de escalada, sino de distensión parcial. El riesgo residual viene del Mar Rojo y, novedad de esta semana, del Mar Caspio.
Cómo repostar con el mercado en retroceso
Con la gasolina bajando pero el diésel todavía alto, la planificación sigue siendo clave. Estas son las estrategias más eficaces para los próximos días:
- Reposta gasolina ahora, diésel espera: si tu coche usa gasolina 95, el precio está retrocediendo y cada día puede ser ligeramente más barato. Si usas diésel, el precio sigue alto: valora repostar lo justo hasta que la caída del Brent se traslade al gasóleo, lo cual suele tardar una semana más.
- Aprovecha los 15 céntimos de julio: la bonificación del IVA se reduce a 10 céntimos en agosto. Llena el depósito a finales de mes, antes del cambio de mes fiscal. La diferencia puede ahorrar entre 1,5 y 2,5 euros por depósito.
- Compara antes de salir: con dispersiones de más de 40 céntimos por litro en una misma provincia, comparar sigue siendo obligatorio. Usa el mapa interactivo de GasoFind para localizar las estaciones más baratas en tu ruta.
- Huye de las autopistas: las estaciones junto a las autovías aplican sobreprecios de hasta 20 céntimos por litro en temporada alta. Un desvío de tres minutos hacia un polígono industrial puede ahorrar entre 6 y 10 euros por depósito.
- Reposta entre semana: martes y miércoles concentran los precios más bajos. Los viernes por la tarde y los fines de semana, cuando arrancan los desplazamientos, los precios repuntan.
- Considera el GLP: si tu coche es bicarburante o estás planteando la conversión, el autogas se mantiene por debajo de 1 euro el litro y es independiente del precio del Brent.
Conclusión: una pausa frágil, no un final
Hace cinco días, cuando el Brent rozaba los 100 dólares, advertíamos de tres escenarios y escribíamos que el más probable veía el barril por encima de 100 antes de fin de mes. Hoy, con el Brent en 86 dólares, esa previsión ha quedado desmentida por la velocidad de los acontecimientos diplomáticos: la pausa de bombardeos, el plan de Omán y la reanudación parcial del tráfico en Bab el-Mandeb han cambiado el sentido del mercado en menos de una semana.
Pero conviene no confundir una pausa con un final. Los hutíes siguen atacando la infraestructura saudí, el Mar Caspio es un nuevo frente, Irán dice que no hay negociaciones y Trump habla de «buena posibilidad» de acuerdo. La divergencia entre ambas narrativas es la mejor medida de la fragilidad del momento. Para el conductor, el mensaje es de cautela optimista: la gasolina afloja, pero el diésel sigue caro y la prima de riesgo no ha desaparecido. Antes de salir de viaje, consulta los precios actualizados en GasoFind y asegúrate de que cada kilómetro de este verano te cueste lo menos posible. El barril ha caído, pero la guerra no ha terminado.